(Sentido Común) — Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, impuso tarifas globales a la importación de acero y aluminio por motivos de seguridad nacional, activó una serie de represalias comerciales que están repercutiendo negativamente en algunas de las empresas más representativas de su país en diversos frentes.
Compañías como The Coca-Cola Company; el productor del whiskey Jack Daniel’s, Brown Forman; la armadora de motocicletas, Harley-Davidson; y el productor de cárnicos Tyson Foods, han dado a conocer recientemente cómo influyen estas tarifas en sus operaciones y afectando de paso los intereses tanto de clientes como de accionistas.
“La combinación de políticas comerciales globales cambiantes aquí [Estados Unidos] y en el extranjero, y la incertidumbre de cualquier resolución, han creado un entorno de mercado desafiante de mayor volatilidad”, dijo Tom Hayes, presidente y director ejecutivo de Tyson Foods, en un comunicado donde dio a conocer una contracción de su guía de resultados para el año.
Como muchos habían alertado, la política comercial de la Casa Blanca, bajo el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional, finalmente ha sido perjudicial para sus propias empresas, un resultado contrario a los esfuerzos que Trump ha impulsado con el objetivo de “hacer de nuevo grande” a su país.
Contrapartes y socios comerciales como México, Canadá, China y la Unión Europea han establecido cuotas comerciales a diversos productos estadounidenses en respuesta a su inclusión dentro del grupo de empresas a los que cobra tarifas de acero (25%) y aluminio (10%).
The Coca-Cola Company, la corporación que administra la marca Coca-Cola, es uno de los ejemplos más claros de que los aranceles al aluminio impactan a una de las compañías más icónicas de Estados Unidos, ya que ahora resultará más caro a las embotelladores enlatar sus productos, un costo que trasladarán a los consumidores en Estados Unidos con incrementos en precios.
“El aumento del precio del sistema de embotellado de las marcas gaseosas en particular está relacionado con una serie de incrementos en costos de insumos: fletes, sí; resinas plásticas, sí; metal en todas sus diversas formas por muchas razones, incluidas las tarifas. Por lo tanto, existe una amplia base de presión en los costos que han llegado y nos han afectado a nosotros y a muchas otras industrias también”, dijo James Quincey, presidente y director general de The Coca-Cola Company, en una conferencia con analistas e inversionistas, la semana pasada.
En contraste, los estadounidenses han visto reducir el precio de algunos productos agrícolas, como las manzanas de los productores del estado de Washington, que se han enfrentado a una sobreoferta luego de la dificultad de colocar su productos en países como México e India, que han impuesto cuotas a la importación de sus productos.
Estas tarifas están atentando contra los ingresos y ganancias de los agricultores, en un mercado en el que es más complicado traspasar el precio a los consumidores.
“Los efectos de estas tarifas comerciales de represalia están afectando directamente a los productores de esta fruta”, dijo Cass Gebbers, presidente y director general de Gebbers Farms, un productor de manzanas, en una comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos. “Hay menos ingresos para operar la granja…, así que estamos viendo cómo reducir los costos…eliminando a algunos empleos siempre que sea posible o cancelando algunos gastos de capital programados”.
El whiskey, un producto netamente estadounidense, ha sido uno de los productos más afectados por las represalias comerciales de las contrapartes de Estados Unidos, como la Unión Europea y México.
Esta situación llevó a Brown Forman a establecer una guía moderada de ingresos para su año fiscal 2019, que empezó en mayo. La compañía que durante 2018 registró incrementos en sus ventas de 8%, espera un crecimiento menor para 2019, que podría ubicarse entre 6 y 7%.
“El panorama competitivo en el mundo desarrollado sigue siendo intenso, sin mencionar las preocupaciones sobre posibles aranceles de represalia contra las bebidas espirituosas estadounidenses. Estos factores hacen que sea difícil predecir con precisión los resultados futuros”, dijo Brown Forman el mes pasado, cuando dio a conocer sus resultados anuales.
Las tarifas también están impactando a algunos accionistas, que verán este año menos ganancias por los títulos de empresas como Tyson Foods, un productor y comercializador estadounidense de alimentos.
La empresa que exporta cárnicos redujo su guía de resultados anual, debido al impacto de las represalias tarifarias, como las establecidas por la carne de puerco por países como México y China.
Tyson disminuyó sus estimados de ganancias por acción de 6.55 a 6.70 dólares, establecido a inicio del año; ahora espera obtener entre 5.70 y 6.00 dólares.
Pero tal vez el ejemplo más emblemático sobre los efectos de las tarifas sea el de Harley-Davidson que anunció el mes pasado disminuir su producción en Estados Unidos para repeler las tarifas establecidas por la Unión Europea en represalia a las políticas de Trump.
Tras dar a conocer su decisión, Harley encendió la furia del presidente de Estados Unidos, quien amenazó a la compañía con imponer mayores impuestos, luego de poner en evidencia lo contraproducente de su política comercial.
Las tarifas comerciales se sumaron a los retos que ya acarreaba Harley, que de hecho hoy anunció un plan de reestructura de operaciones para los próximos años, valuado en hasta 275 millones de dólares; con el cual busca apelar con nuevos productos, como motocicletas más compactas, a mercados con un mayor potencial de desarrollo como India y Asia.


