Rubio lleva agenda antidrogas de Trump a América Latina
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició este martes una gira por Colombia, Ecuador y Perú para reforzar la cooperación contra el narcotráfico, ampliar los vínculos comerciales y energéticos y consolidar la relación de Washington con gobiernos latinoamericanos políticamente cercanos a Donald Trump.
La primera escala fue Barranquilla, Colombia, donde Rubio se reunió con el presidente Abelardo de la Espriella y firmó acuerdos en materia de energía nuclear civil y minerales críticos. La gira continuará por Ecuador y Perú.
¿Qué busca Estados Unidos con la gira de Rubio?
La administración Trump está colocando nuevamente a América Latina entre sus prioridades de política exterior.
Rubio explicó que Washington identifica intereses comunes con Colombia, Ecuador y Perú en temas como:
- Combate al narcotráfico.
- Crimen organizado transnacional.
- Migración irregular.
- Seguridad regional.
- Comercio.
- Energía.
- Minerales críticos.
Estados Unidos también busca cerrar próximamente acuerdos comerciales con los tres países, de acuerdo con declaraciones de Rubio durante el inicio de la gira.
Colombia se convierte en primera escala
Rubio llegó a Barranquilla para reunirse con el presidente Abelardo de la Espriella, cuyo gobierno ha adoptado una política de mayor cooperación con Washington en seguridad, migración y combate a grupos armados.
Durante la visita se firmaron acuerdos de cooperación nuclear civil y minerales críticos, sectores que Estados Unidos considera estratégicos por su impacto energético, tecnológico y de seguridad nacional.
La relación bilateral también contempla una mayor cooperación militar y de inteligencia contra organizaciones dedicadas al narcotráfico y grupos armados que operan en territorio colombiano.
Estados Unidos promete apoyo de seguridad
Washington busca reforzar su respaldo a Colombia después de años de tensiones en la relación bilateral.
De acuerdo con Reuters, Estados Unidos contempla alrededor de mil millones de dólares en asistencia de seguridad y analiza ampliar operaciones conjuntas contra estructuras relacionadas con el ELN y disidencias de las FARC.
La cooperación deberá ser observada especialmente por sus implicaciones en derechos humanos y por el alcance que podrían tener las operaciones militares estadounidenses dentro de la región.
Rubio habla de un nuevo alineamiento regional
El secretario de Estado presentó la gira como parte de una tendencia política más amplia.
Según Rubio, varios gobiernos latinoamericanos están mostrando una mayor “alineación con Estados Unidos y los intereses estadounidenses”.
Colombia, Ecuador y Perú cuentan actualmente con gobiernos conservadores que han mostrado mayor disposición a colaborar con Trump en seguridad, comercio y política exterior.
La gira, por lo tanto, no se limita al combate al narcotráfico: también busca aumentar la influencia política de Washington en una región donde China ha incrementado durante años su presencia comercial, financiera y de infraestructura.
Ecuador y Perú serán las siguientes escalas
Después de Colombia, Rubio viajará a Ecuador, donde se reunirá con el presidente Daniel Noboa.
Posteriormente visitará Perú, gobernado por Keiko Fujimori.
En ambos países, la agenda estará centrada nuevamente en seguridad, narcotráfico, migración y comercio.
Perú también se ha incorporado a iniciativas regionales respaldadas por Washington para combatir el crimen organizado transnacional y reforzar el intercambio de inteligencia.
Venezuela también aparece en la agenda
Aunque Rubio no visitará Venezuela durante esta gira, el país ocupó una parte importante de sus declaraciones.
El secretario defendió el reciente acuerdo energético alcanzado entre Washington y el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, después de la operación estadounidense que sacó del poder a Nicolás Maduro en enero.
Cuando periodistas le preguntaron por qué Venezuela no estaba incluida en la gira, Rubio respondió que eventualmente viajarán al país, pero que esta vez no había espacio en el itinerario.
¿Qué implica realmente el acuerdo petrolero con Venezuela?
El acuerdo ha sido presentado políticamente como una apertura de una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas hacia intereses estadounidenses.
Pero el mecanismo es más complejo.
La empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) recibió derechos sobre 17 campos petroleros que concentran alrededor de 65 mil millones de barriles, aproximadamente una quinta parte de las reservas probadas del país.
A su vez, el gobierno estadounidense, mediante una oficina vinculada al Pentágono, obtuvo una participación de 35% en la empresa matriz, además de derechos preferentes para adquirir aproximadamente 20% de la producción a costo.
Por ello, describir el acuerdo simplemente como “Estados Unidos controla 20% del petróleo venezolano” puede resultar impreciso.
El acuerdo petrolero genera controversia
La operación ha despertado cuestionamientos dentro y fuera de Venezuela.
Expertos y dirigentes opositores han advertido que podría enfrentar problemas legales y constitucionales, principalmente por la falta de una licitación pública y por la duración de las concesiones.
Mientras Donald Trump ha hablado de derechos que podrían extenderse durante 100 años, Delcy Rodríguez ha sostenido que las licencias venezolanas tendrían una duración máxima de 25 años.
También existen dudas sobre la capacidad financiera y operativa necesaria para recuperar campos petroleros afectados por años de falta de inversión.
Rubio defiende el acuerdo petrolero
Rubio argumentó que el objetivo estadounidense es aumentar la producción y generar ingresos que eventualmente beneficien a los venezolanos.
También afirmó que Washington busca reducir la influencia que China, Rusia e Irán han mantenido sobre el sector energético venezolano.
El gobierno estadounidense sostiene que una mayor inversión podría elevar considerablemente la producción petrolera venezolana durante los próximos años.
Narcotráfico, energía y geopolítica se cruzan
La gira de Rubio muestra cómo la política estadounidense hacia América Latina está integrando varias prioridades en una misma estrategia.
El combate al narcotráfico funciona como eje de seguridad, mientras que los acuerdos comerciales, los minerales críticos y el petróleo forman parte de una competencia económica y geopolítica más amplia.
Para Washington, acercarse a Colombia, Ecuador y Perú permite reforzar su presencia en una zona estratégica tanto por las rutas del narcotráfico como por sus recursos naturales y su relación comercial con China.
América Latina vuelve al centro de la estrategia de Washington
La gira también refleja un cambio en la manera en que Estados Unidos está abordando al continente durante el segundo mandato de Trump.
Washington busca gobiernos dispuestos a ampliar la cooperación militar, compartir inteligencia, endurecer políticas contra el narcotráfico y facilitar inversiones estadounidenses en sectores estratégicos.
El punto a observar será hasta dónde llega este nuevo alineamiento y qué condiciones impondrán Colombia, Ecuador y Perú para evitar que una cooperación más estrecha con Washington se traduzca en pérdida de autonomía política o en operaciones militares con costos civiles.


