Trump activa el súper arancel contra Brasil como castigo político
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, divulgó este miércoles 30 el decreto que pone vigor desde el 6 de agosto el súper arancel de 50 % sobre los productos de Brasil, con algunas excepciones, y reafirmó el carácter político del castigo más alto del mundo contra la principal economía latinoamericana.
Aviones, petróleo y derivados, jugo de naranja, variados equipos y máquinas, minerales, productos químicos y plásticos quedaron exentos del sobrearancel de 40 % que sumado a la tasa de universal de 10 % anunciada en abril, compone el nuevo arancel que en la práctica hará inviable la exportación de la mayoría de los bienes al mercado estadounidense.
El gobierno brasileño reaccionó con un cierto alivio porque están en las excepciones productos de alto valor agregado, como los aviones, pero quedaron gravados con el máximo arancel el café y las frutas, cuyas pérdidas provocan muchos efectos sociales negativos por emplear muchos trabajadores y agricultores familiares.
“Exportamos frutas, un alimento perecedero que merece un mejor tratamiento, una solución para mantener las exportaciones”: Jailson Lira.
Además de ser el arancel más elevado de todos los anunciados por Trump en la última oleada, lo impuso como retaliación política a una supuesta persecución al expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, enjuiciado por un intento de golpe de Estado.
Ese juicio debe acabar “inmediatamente», demandó Trump en un mensaje al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, al anunciar la tarifa excepcional el 9 de julio. El decreto de activación acentuó las razones políticas e ideológicas.
Ahora, asegura que las “acciones del gobierno de Brasil amenazan la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos”, destacando que el juez Alexandre de Moraes, juez del Supremo Tribunal Federal que lleva adelante el juicio contra Bolsonaro, actúa contra la libertad de expresión y los derechos humanos.
Por eso, en otra medida del Departamento del Tesoro, Moraes fue castigado por una ley interna que impone sanciones financieras en Estados Unidos. Él y otros siete jueces del Supremo ya tuvieron sus visas de entrada cancelados en territorio estadounidense.
Los daños al sector productivo brasileño empezaron a notarse antes de confirmarse este miércoles 30 la medida, que ya no entrará en vigor el 1 de agosto sino el 6. Importadores estadounidenses cancelaron compras que no alcanzarían a llegarles antes del viernes 1 de agosto. El mango, principal fruta exportada a Estados Unidos, empieza a cosecharse justamente ahora.
Despidos, interrupción de la producción, con vacaciones forzadas para los empleados, y la amenaza de cierre de las empresas anticipan los efectos del “arancelazo”, como se lo define localmente, mientras merman las esperanzas de un aplazamiento o una rebaja de la tarifa anunciada.
Una situación desesperada viven los exportadores de pescado que ya no pudieron embarcarlo en los navíos, porque llegarían al destino solo en agosto.
Cerca de 1000 toneladas quedaron bloqueados en los puertos brasileños, según la Asociación Brasileña de las Industrias de Pescados (Abipesca). Algunas empresas enviaron el producto por avión, a un costo cuatro veces superior.
Estados Unidos absorbe 70 % del pescado exportado por Brasil, un negocio de 244 millones de dólares anuales, según los datos de Abipesca, que estima en 20 000 los trabajadores empleados en el sector, incluyendo pescadores artesanales y piscicultores.
En el sur de Brasil empresas exportadoras de madera suspendieron su actividad, con vacaciones colectivas y despidos de una parte de sus trabajadores. El temor es de colapso del sector, ante la importancia del mercado estadounidense.
Pero las frutas son emblemáticas de la destrucción provocada por el arancel punitivo, aunque en términos de valor el petróleo, semiacabados de acero, aviones y café constituyan las principales exportaciones brasileñas a Estados Unidos.
Las exportaciones brasileñas al país norteamericano alcanzaron 40 330 millones de dólares en 2024, 12,2 % del total, mientras las importaciones sumaron 40 580 millones.
Se trata del segundo mayor mercado de Brasil, solo detrás de China, que importa casi solo productos primarios, como petróleo, hierro y soja, en contraste con las importaciones diversificadas de Estados Unidos, que incluyen manufacturas.
Sumando los servicios, el superávit estadounidense en el intercambio con Brasil alcanza 410 000 millones de dólares desde 2009, según datos del mismo Estados Unidos.
Dentro de las exportaciones que escaparon al súper arancel, el jugo de naranja es relevante en el comercio binacional. Brasil exportó 305 000 toneladas de ese producto por 1300 millones de dólares en la cosecha 2024/2025 terminada en abril, según la Asociación Nacional de los Exportadores de Jugos Cítricos (CitrusBR).
Se trata de una producción concentrada en el sudoriental estado de São Paulo, que será también el más afectado como el mayor productor y exportador de bienes manufacturados.
La imposibilidad de buscar otro destino para los productos perecederos hace más probable la alternativa de dejar pudrir las frutas, como el mango y las naranjas, en los pomares para ahorrar los gastos de la cosecha. Además de las pérdidas, hay el riesgo de proliferación de plagas.


