La primera pareja, el primer amor. La adolescencia es un periodo de descubrimiento en el que se experimentan nuevos sentimientos y sensaciones intensas. En la que empiezan a preocuparnos aspectos que antes no contemplábamos como por ejemplo el atractivo físico o la capacidad para ser aceptado como pareja.
Durante la adolescencia experimentamos cambios hormonales que harán que vivamos la sexualidad y la atracción sexual de forma muy distinta a como lo hacíamos en la infancia. Empezaremos además a crear vínculos más estrechos en nuestro entorno, más allá del núcleo familiar. Estos dos hechos determinarán el inicio de las relaciones de pareja. Comenzamos a preocuparnos por aspectos que hasta el momento nos habían pasado inadvertidos como puede ser el atractivo físico, el atractivo sexual o la capacidad para ser aceptado como pareja.
Antoine de Saint-Exupery, autor de El Principito, decía que al primer amor se le quiere más pero a los otros se les quiere mejor. Si bien es cierto que el primer amor se vive con intensidad y esa ‘magia’ especial, también es verdad que la inexperiencia puede llevarnos a cometer errores durante este primer enamoramiento.
Son frecuentes en esta etapa los amores llevados en silencio, amores no correspondidos, amores obsesivos o poco realistas e incluso destructivos.
Es fácil que el primer amor se “sufra” en lugar de que se disfrute. Son pocos los adolescentes que logran que este primer amor se convierta en una verdadera relación de pareja y se mantenga a lo largo del tiempo.
En ocasiones todavía no tenemos muy claro lo que queremos ni tan siquiera cómo somos y los frecuentes cambios de humor propios de la etapa adolescente hacen que la relación pueda sufrir altibajos. En cualquier caso, si el primer amor no llega a buen puerto hay que tener claro que ahí no se acaba la vida.
Es un hecho que la sociedad actual da una gran importancia a esta primera relación y la capacidad que tiene de condicionar nuestra vida sexual futura. Por este motivo es muy importante que el adolescente no se vea empujado a tener una primera relación sexual sólo por la presión del grupo, por una preocupación excesiva sobre la opinión que sobre él o ella tengan sus amigos o compañeros.
La decisión de iniciar las relaciones sexuales ha de ser un acto voluntario y responsable. Es frecuente además que la primera relación tenga lugar en unas condiciones particulares que no suelen ser las más adecuadas.
Rapidez, incomodidad, miedos o inseguridad hacen en ocasiones que esta primera experiencia no resulte del todo satisfactoria. No hay que preocuparse. Sólo si los problemas persisten pasado un tiempo, hay que consultar con un especialista que determinará si existe realmente un trastorno que requiera tratamiento. Fuente: AUSONIA


