Entre honores republicanos y una escena incómoda: la conmemoración de la Constitución en Querétaro
El Teatro de la República, símbolo fundacional del México constitucional, fue este martes el escenario de una ceremonia solemne, cargada de mensajes de unidad nacional, despliegue militar y discursos de alto calado político. Sin embargo, el 109 aniversario de la promulgación de la Constitución terminó envuelto en una polémica que capturó la atención pública y digital: la imagen del ministro Hugo Aguilar dejándose limpiar el calzado por personal a su cargo, una escena que corrió por redes sociales “como fuego” y terminó por opacar el fondo del acto republicano.
El inicio: vallas, cadetes y control total del primer cuadro
Desde días antes, la Presidencia de la República y el Gobierno de Querétaro cerraron el primer cuadro de la capital. Calles bloqueadas, filtros, vallas metálicas y un operativo que convirtió el centro histórico en una zona blindada alrededor del Teatro de la República.
A las 8:43 de la mañana, el silencio fue roto por el paso firme de los cadetes del Heroico Colegio Militar, que ingresaron por avenida Zaragoza y tomaron Corregidora para formar las vallas de honor. El sonido de las botas marcando el paso atrajo miradas, cámaras y celulares de ciudadanos que se detuvieron a grabar el avance marcial rumbo al recinto histórico.
Para las 9:30 horas, comenzó el desfile político: gobernadores, funcionarios federales, representantes de los poderes Judicial y Legislativo, personal de Presidencia y del gobierno estatal. Sin invitación, no se pasaba. En paralelo, pequeñas manifestaciones de sociedad civil aparecieron en la avenida Corregidora, mientras en redes sociales circulaban imágenes de gobernadores panistas reunidos en Querétaro, entre ellos la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, y la de Chihuahua, Maru Campos, recibidas por el anfitrión, Mauricio Kuri González.
10:08 horas: el momento que encendió las redes
A las 10:08 de la mañana, casi al mismo tiempo, arribaron el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y el ministro Hugo Aguilar, representante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Villarreal cedió el paso. Desde las vallas, una voz se escuchó clara:
“¡Tenemos ministro, tenemos ministro, acabe con los corruptos!”
Lo que ocurrió después marcaría el resto del día. Frente a cámaras y teléfonos, personal de Comunicación Social y asistentes del ministro se agacharon para limpiarle el calzado, usando objetos improvisados. El ministro permaneció de pie, con las manos en los bolsillos, dejando que la escena se desarrollara. Las imágenes comenzaron a circular de inmediato en redes sociales, acompañadas de críticas, burlas e indignación.
Minutos más tarde, ya dentro del evento, Hugo Aguilar subió a tribuna. Inició su participación con un mensaje en su dialecto y posteriormente emitió un discurso formal, que también generó comentarios encontrados. Pero para entonces, la narrativa digital ya estaba escrita.
La antesala presidencial
A las 10:55 horas, el gobernador Mauricio Kuri fue visto conversando con los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, afinando detalles antes de la llegada presidencial. Minutos después, el convoy de Claudia Sheinbaum avanzó por avenida Universidad y calle Juárez.
La camioneta de la presidenta se detuvo brevemente en la esquina de Universidad y Juárez. Ventanilla abajo, Sheinbaum recibió folders, sobres y peticiones ciudadanas durante un par de minutos. A unos metros, Kuri y los mandos militares esperaban para darle la bienvenida formal.
Pasadas las 11:00 de la mañana, la presidenta caminó por Juárez rumbo al Teatro de la República, flanqueada por el gobernador de Querétaro y los titulares de Defensa y Marina. Se separaron para rendir honores a la Bandera y luego ingresar al recinto, donde fue recibida por los poderes y el propio ministro Hugo Aguilar.
El mensaje central: unidad y soberanía
Desde la tribuna, Mauricio Kuri González marcó el tono político del evento. Dejó de lado diferencias partidistas y lanzó un mensaje directo de respaldo institucional a la presidenta frente a las amenazas de intervención extranjera desde Estados Unidos.
“México no acepta dictados extranjeros, no admite instrucciones de nadie, no pacta su integridad y jamás, jamás, jamás, nuestra dignidad”, sentenció.
Kuri evocó los momentos históricos de 1914 y 1916, subrayando que la soberanía se defiende ejerciendo la autodeterminación.
“Le refrendamos, Doctora Presidenta: no está sola, cuente con nosotros”, dijo.
Llamó a la sensatez, al patriotismo y a elevar el nivel del debate público. “Nuestra más alta lealtad debe estar con nuestros hijos… menos insulto y más diálogo”, concluyó, en un llamado a cerrar filas por el país.
El cierre: aplausos… y un tema que lo eclipsó todo
Al final del acto, vinieron los abrazos, las felicitaciones y los corrillos políticos. La presidenta salió del Teatro de la República, volvió a rendir honores al Lábaro Patrio y se retiró escoltada por un elemento del Ejército, acompañada por parte de su gabinete y el gobernador del estado. La prensa, como siempre, no tardó en rodear a gobernadores, ministros e invitados especiales.
Pero mientras el protocolo seguía su curso, las redes ya habían decidido el tema del día. No fue el mensaje de unidad, ni la conmemoración constitucional, ni el simbolismo del recinto histórico. Fue la imagen del ministro Hugo Aguilar dejándose lustrar los zapatos por su personal, una escena que contrastó brutalmente con el espíritu de igualdad, austeridad y república que la Constitución representa.
Así, el magno evento destinado a honrar los 109 años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos quedó, para muchos, reducido a una postal incómoda: la de un alto representante del Poder Judicial exhibido en un gesto que terminó eclipsando el significado histórico de la jornada.


