En un operativo coordinado en el Estado de México, la Secretaría de Marina (SEMAR) desarticuló un centro de operaciones en Otumba. El saldo incluye la detención de una mujer, el aseguramiento de 15 vehículos y el rescate de diversas especies exóticas, entre ellas tigres de bengala y blancos.
Como parte de las acciones permanentes para mantener el Estado de derecho en la región centro del país, la Secretaría de Marina, a través de la Armada de México, ha intensificado sus labores de inteligencia y vigilancia. En esta ocasión, la intervención se centró en el municipio de Otumba, Estado de México, zona que ha sido objeto de vigilancia interinstitucional para inhibir actividades delictivas de alto impacto.
Personal de la Región Naval Central, en coordinación con la Unidad Nacional de Operaciones y la Policía Federal Ministerial, brindó seguridad perimetral a la Fiscalía General de la República (FGR) durante un cateo en la Colonia Las Américas. En el domicilio se logró la detención de una mujer y el decomiso de los siguientes bienes:
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Vehículos: 10 automóviles y cinco motocicletas de alto cilindraje.
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Armamento: Dos cargadores de arma y municiones a granel.
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Fauna Exótica: 12 caballos de carreras, tres tigres (uno de bengala y dos blancos), tres venados, un mono araña, un zorro, pavos reales y loros verdes.
El hallazgo de fauna exótica y vehículos de gama alta en un solo domicilio sugiere la operación de grupos vinculados a la delincuencia organizada con alta capacidad económica. La presencia de tigres y especies protegidas como el mono araña implica, además de los delitos de posesión de armas, posibles violaciones a las leyes federales de protección ambiental y tráfico de especies. Este operativo refleja la efectividad de la coordinación interinstitucional para golpear las estructuras logísticas del crimen en el Edomex.
Tanto la persona detenida como los indicios asegurados fueron puestos a disposición de las autoridades competentes para integrar la carpeta de investigación y determinar su situación jurídica. Se espera que las especies rescatadas sean trasladadas a centros de conservación o santuarios especializados bajo la supervisión de la PROFEPA, mientras la FGR rastrea el origen de los vehículos y el armamento para identificar posibles conexiones con células delictivas regionales.


