La Comisión Nacional del Agua (Conagua), en articulación transversal con corporaciones de los tres órdenes de gobierno y la sociedad civil organizada, notificó la conclusión definitiva de las obras de reconstrucción y reforzamiento estructural en el bordo ubicado sobre la margen izquierda del río Papalotla, en el Estado de México. Las maniobras de ingeniería de urgencia permitieron mitigar las fallas físicas y restituir las condiciones de seguridad en el perímetro que había resultado afectado por el flujo de agua.
Origen del desbordamiento y saldo operativo
La movilización e intervención de las brigadas interinstitucionales se activó formalmente el domingo 24 de mayo de 2026. El despliegue fue consecuencia directa de una ruptura y desbordamiento del cauce originados por las fuertes precipitaciones pluviales registradas durante la noche del sábado 23 de mayo, justo en la franja fronteriza de los municipios de Papalotla y Chiautla.
Las evaluaciones de daños arrojaron saldo blanco en la zona urbana:
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Área de afectación: El desbordamiento anegó de manera exclusiva una parcela de uso agrícola.
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Sin daños patrimoniales: Las autoridades descartaron afectaciones estructurales en viviendas, pérdidas materiales en el patrimonio familiar o condiciones de vulnerabilidad para la integridad física de las comunidades circunvecinas.
De acuerdo con los dictámenes técnicos de los ingenieros hidráulicos, el colapso del bordo fue provocado por un remanso de agua originado en un punto topográficamente bajo. Este fenómeno ocurrió debido a un manejo inadecuado de las compuertas en el puente de Tlaltehuacan (Tezoyuca) por parte del sector ejidal, factor que se combinó críticamente con un taponamiento por acumulación de residuos sólidos urbanos en las inmediaciones del puente de piedra. Asimismo, durante el proceso de excavación en el punto de la fisura, se detectó el cruce subterráneo de tres tuberías estratégicas de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Estado de fuerza y maniobras de mitigación
Con la finalidad de salvaguardar la infraestructura energética y estabilizar el terreno, el personal desplegó un catálogo de acciones inmediatas: la colocación manual de una barrera perimetral de protección conformada por aproximadamente 800 costales de arena; labores especializadas de achique (bombeo de agua) en el socavón para despejar y supervisar visualmente los ductos de Pemex (consistentes en una línea LOOP de 24 pulgadas y dos tuberías de oleoducto de 30 pulgadas); y el relleno técnico de la cavidad utilizando tepetate (material sano) para consolidar el reforzamiento del bordo.
El bloque de fuerza de tarea estuvo integrado de manera coordinada por:
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Conagua: 31 elementos técnicos asistidos por un camión grúa Hiab, una bomba Thompson de 8 pulgadas, dos bombas de 2 pulgadas, una retroexcavadora, una excavadora 320 y un tractocamión de cama baja.
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Sedena: 10 efectivos militares encargados de la activación preventiva del Plan DN-III-E apoyados por un vehículo oficial.
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Guardia Nacional: 5 agentes de proximidad y una unidad oficial.
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Fuerzas Locales: Más de 30 personas adscritas a Protección Civil, cuerpos de bomberos, Seguridad Pública municipal y voluntarios civiles, equipados con una excavadora 320, una retroexcavadora, una pipa de agua, una patrulla y una ambulancia.
Obras permanentes de protección hacia septiembre
Una vez solventada la emergencia inmediata, la Conagua extendió sus operaciones mediante el inicio formal de obras de desazolve parcial y rectificación de bordos en los tramos identificados como críticos dentro de la cuenca del río Papalotla y sus ramales tributarios, abarcando diversos municipios de la entidad mexiquense e incluyendo la Zona Federal del Lago de Texcoco.
Para brindar una solución estructural de largo plazo, la dependencia federal programó un calendario de obras permanentes que se ejecutará del 25 de mayo al 21 de septiembre de 2026. Durante este periodo se llevará a cabo la construcción de muros de gavión en el área del siniestro, lo que robustecerá la resistencia hidráulica de los bordos frente a las avenidas extraordinarias de agua, previniendo inundaciones futuras y blindando el entorno habitacional y productivo de la región.


