Rubio defiende acuerdo petrolero de EE.UU. con NABEP en Venezuela
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió el polémico acuerdo petrolero alcanzado con North American Blue Energy Partners (NABEP) y aseguró que su director, el empresario venezolano Alejandro Betancourt, no tiene investigaciones abiertas dentro del sistema estadounidense.
La operación dará al Gobierno de Estados Unidos derechos sobre una participación de 35% en la empresa matriz de NABEP y acceso preferencial al 20% de su producción petrolera a precio de costo, mientras la compañía obtiene concesiones de largo plazo sobre 17 campos venezolanos con aproximadamente 65 mil millones de barriles de reservas probadas.
¿Qué dijo Marco Rubio sobre Alejandro Betancourt?
Rubio abordó las dudas sobre el empresario durante una entrevista con el periodista venezolano Sergio Novelli.
Al ser cuestionado por la elección de una compañía dirigida por una figura que ha enfrentado investigaciones y cuestionamientos fuera de Estados Unidos, el secretario aseguró que las autoridades estadounidenses revisaron sus antecedentes.
“No existía ninguna investigación dentro de nuestro sistema”, afirmó Rubio.
Su declaración se refiere específicamente a Estados Unidos y no implica que Betancourt carezca de investigaciones judiciales en otros países.
Betancourt sí enfrenta investigaciones en Europa
El historial judicial del empresario es uno de los principales puntos de controversia alrededor del acuerdo.
En España, la Audiencia Nacional investiga una presunta red de blanqueo de capitales vinculada con fondos procedentes de Venezuela y PDVSA.
Alejandro Betancourt figura entre las personas investigadas dentro de esa causa y llegó a declarar ante el juez español Santiago Pedraz en Londres en octubre de 2025.
La investigación española surgió a partir de información procedente de Suiza y continúa abierta. Esto no significa que Betancourt haya sido condenado por esos delitos: la investigación sigue su curso y debe mantenerse su presunción de inocencia.
¿En qué consiste el acuerdo entre Estados Unidos y NABEP?
La Casa Blanca presentó el pacto como uno de los mayores acuerdos petroleros impulsados por la administración de Donald Trump.
El esquema contempla varios elementos:
- NABEP obtiene concesiones de 100 años sobre 17 campos petroleros venezolanos.
- Los campos contienen aproximadamente 65 mil millones de barriles de reservas probadas.
- El Gobierno estadounidense obtiene derechos sobre una participación de 35% en la matriz de NABEP.
- Estados Unidos podrá adquirir 20% de la producción a costo.
- Washington tendrá derecho preferente para adquirir parte del 80% restante en determinadas circunstancias.
- El Gobierno estadounidense tendrá poder de veto sobre integrantes del consejo de administración de la compañía.
- La mayoría del consejo deberá estar integrada por ciudadanos estadounidenses.
Los 65 mil millones de barriles representan alrededor de una quinta parte de las enormes reservas petroleras venezolanas.
El Pentágono tendrá participación en la compañía
Uno de los elementos más inusuales de la operación es la participación del aparato de defensa estadounidense en una compañía energética privada.
La Office of Strategic Capital del Departamento de Defensa tendrá derechos sobre una participación accionaria de 35% en la empresa matriz de NABEP.
De acuerdo con la Casa Blanca, esa participación se concederá sin desembolso directo para los contribuyentes estadounidenses.
Washington también tendrá derechos de gobernanza dentro de la compañía.
Estados Unidos tendrá acceso al 20% de la producción
Otro punto estratégico del acuerdo es el petróleo que podrá recibir Estados Unidos.
NABEP concedió al Departamento de Estado el derecho a comprar 20% de la producción actual y futura de sus campos a costo de producción.
La administración Trump plantea que parte de ese petróleo podría utilizarse para:
- Reforzar la Reserva Estratégica de Petróleo.
- Abastecer necesidades militares.
- Garantizar suministro estadounidense ante emergencias.
- Aumentar la disponibilidad de crudo en el mercado estadounidense.
Por eso, es importante distinguir entre reservas y producción: Estados Unidos no recibe directamente 20% de las reservas venezolanas, sino derechos preferenciales sobre parte del petróleo que produzca NABEP.
¿Por qué eligieron a NABEP?
Rubio defendió a la compañía argumentando que se trata de uno de los mayores operadores privados existentes en Venezuela con capacidad para incrementar la producción.
NABEP afirma que pretende invertir cerca de 100 mil millones de dólares para desarrollar sus operaciones y elevar su producción por encima de un millón de barriles diarios.
El proyecto incluye activos en la región del lago de Maracaibo y en la Faja Petrolífera del Orinoco.
Rubio también sostuvo que Betancourt quedó enfrentado con Nicolás Maduro después de conocerse su apoyo a sectores de la oposición venezolana durante 2019.
Algunos campos estuvieron vinculados con intereses chinos y rusos
El componente geopolítico es otra pieza central del acuerdo.
Parte de los campos que pasarán a ser operados bajo el nuevo esquema estuvieron anteriormente relacionados con compañías o intereses de China y Rusia.
Funcionarios estadounidenses consideran que aumentar el control occidental sobre estos recursos permitirá reducir la influencia energética de Beijing y Moscú en Venezuela.
El acuerdo, por tanto, no es únicamente comercial.
También forma parte de la estrategia de Washington para reorganizar su relación política y económica con Venezuela.
Rubio dice que el acuerdo no fue firmado con Delcy Rodríguez
Durante la entrevista, Rubio destacó que el acuerdo estadounidense se estructuró directamente con una compañía privada y no como una asociación empresarial con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
Sin embargo, las autoridades venezolanas sí juegan un papel esencial porque las concesiones petroleras y autorizaciones para operar los campos dependen del marco jurídico venezolano.
La Asamblea Nacional venezolana respaldó posteriormente el acuerdo petrolero.
Estados Unidos supervisará el flujo del dinero
Otra pregunta alrededor del pacto es qué ocurrirá con los ingresos generados por el petróleo.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró este 2 de septiembre en Caracas que Washington mantendrá una supervisión estricta sobre los flujos financieros relacionados con el acuerdo.
La administración estadounidense sostiene que busca garantizar transparencia y prácticas empresariales que permitan atraer nuevas inversiones al sector energético venezolano.
Rubio también aseguró que existirán mecanismos de auditoría para controlar los ingresos petroleros durante la transición.
El acuerdo genera dudas entre grandes petroleras
El tamaño del pacto y la participación directa del Gobierno estadounidense también generan interrogantes dentro de la industria.
Reuters reportó que algunas grandes compañías observan con preocupación que Washington pueda convertirse simultáneamente en regulador, actor geopolítico y socio de una empresa que competirá por proyectos petroleros en Venezuela.
El acuerdo tampoco se realizó mediante un proceso competitivo abierto, uno de los elementos cuestionados por analistas y compañías del sector.
Empresas como Chevron, Eni y otras petroleras internacionales están negociando o ampliando proyectos independientes en Venezuela.
Venezuela necesitará años de inversión
Tener reservas gigantescas no significa que el petróleo pueda extraerse inmediatamente.
Venezuela produce actualmente alrededor de 1.1 a 1.25 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de tres millones que llegó a producir durante la década de 1990.
Infraestructura deteriorada, falta de inversión, sanciones y años de problemas administrativos han reducido considerablemente su capacidad productiva.
Por ello, especialistas advierten que convertir los 65 mil millones de barriles del acuerdo en producción comercial requerirá inversiones multimillonarias y varios años.
Un acuerdo energético con enorme peso político
La defensa de Rubio sobre NABEP no cierra la controversia.
Estados Unidos está obteniendo una participación sin precedentes en una empresa que controlará algunos de los activos petroleros más importantes de Venezuela, mientras su principal empresario continúa bajo investigación judicial en Europa.
Al mismo tiempo, Washington argumenta que el proyecto permitirá desplazar intereses rusos y chinos, aumentar la producción, atraer inversión y preparar una industria petrolera más profesionalizada.
El verdadero examen llegará con la ejecución.
Será necesario conocer cuánto dinero se invierte realmente, cuánto aumenta la producción, cómo se administran los ingresos y qué controles existirán sobre una compañía en la que el propio Gobierno estadounidense tendrá intereses económicos y poder de decisión.


