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Violencia sexual y factores psicosociales: Estudio FADES revela que el 52% de los agresores presenta baja empatía y descarta trastornos psicopatológicos

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La deconstrucción de los mitos en torno a los perfiles de los agresores sexuales, la urgencia de diseñar políticas públicas de prevención temprana desde la infancia y la necesidad de basar la impartición de justicia en evidencia conductual y no en prejuicios sociales abrieron una discusión indispensable en la agenda de seguridad humana en el país. La organización civil Reinserta, en alianza con el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), presentó los resultados de la investigación nacional “Entender para prevenir: Factores Asociados al Delito Sexual” (FADES), estudio que documentó que el 52% de los agresores sentenciados evaluados presenta un nivel bajo de empatía y desmitificó que estas conductas delictivas deriven de una enfermedad mental o patología clínica en este 2026.

Muestra penitenciaria, silencios infantiles y normalización de sesgos

La investigación se basó en una metodología cuantitativa y cualitativa aplicada a 511 personas privadas de la libertad sentenciadas por delitos sexuales en ocho entidades de la República Mexicana. El trabajo de campo analizó sus trayectorias de vida, percepciones sobre el consentimiento, comprensión del daño infligido, culpa y arrepentimiento, aportando un diagnóstico pionero para intervenir antes de que se cometan agresiones.

El estudio —presentado en el Museo Memoria y Tolerancia con el acompañamiento de especialistas, academia y autoridades— concluyó de manera contundente que no existe un perfil único, lineal o predecible que permita identificar con anterioridad a quien perpetrará un delito sexual. Asimismo, los análisis clínicos descartaron que la violencia sexual sea producto de trastornos psicopatológicos, trasladando el foco hacia las construcciones culturales, creencias machistas y sesgos cognitivos tolerados o reforzados por el entorno social.

Entre las variables conductuales e históricas más alarmantes registradas en el informe destacan las siguientes:

  • Aislamiento emocional en la infancia: El 36.7% de las personas agresoras entrevistadas manifestó que durante su niñez o adolescencia careció de una figura de confianza a quien recurrir o contarle situaciones personales, evidenciando graves vacíos en redes de contención temprana.

  • Déficit en resonancia empática: El 52% evidenció índices bajos en pruebas de empatía, lo que dificulta el reconocimiento del dolor ajeno o la noción del daño físico y emocional generado en la víctima.

  • Distorsión del concepto de delito: Diversos sentenciados manifestaron desconocer que sus actos constituían violaciones a la ley penal, exhibiendo una comprensión distorsionada de los límites corporales, el abuso de poder y el consentimiento explícito.

  • Persistencia de mitos de revictimización: Un 32% de los encuestados consideró que una mujer puede denunciar falsamente una violación “para llamar la atención”, reflejando la arraigada vigencia de prejuicios de género que buscan invalidar el testimonio de las víctimas.

  • Propuestas de política pública: FADES articuló diez recomendaciones estratégicas dirigidas al Estado para robustecer la prevención primaria (educación y crianza positiva), secundaria (atención a factores de riesgo) y terciaria (reinserción sin reincidencia).

Diagnóstico Criminológico y Psicosocial: Hallazgos Clave de FADES (Reinserta – INPRFM 2026)

La investigación analiza las pautas contextuales presentes en 511 sentenciados por delitos sexuales:

Indicador y Variable de Estudio Métrica / Hallazgo Reportado Implicación Criminológica y Social
Muestra de Estudio Nacional 511 personas sentenciadas (8 estados) Radiografía penitenciaria representativa del delito sexual
Carencia de Redes de Confianza 36.7% en infancia y adolescencia Soledad, vulnerabilidad no atendida y desamparo formativo
Nivel Bajo de Empatía 52% de los evaluados Incapacidad para dimensionar el impacto y daño en la víctima
Creencia en Falsas Denuncias 32% afirma que se miente “por atención” Normalización de sesgos machistas y descrédito testimonial
Raíz Psicopatológica Descartada como causa determinante El delito no se explica por locura o enfermedad mental aislada
Marco de Intervención 10 recomendaciones de política pública Prevención temprana, educación sexual y detección de sesgos

“Estudiar a quienes han cometido delitos sexuales no significa justificar sus actos, minimizar su responsabilidad ni desplazar a las víctimas del centro de la conversación. Entender no es justificar: entender es ampliar nuestra capacidad de prevenir. No estamos ante personas cuyo actuar pueda reducirse a un trastorno psicopatológico; este hallazgo coloca un peso mayúsculo en la sociedad al obligarnos a mirar las percepciones, creencias y sesgos que aprendemos y normalizamos en nuestros propios entornos”. — Saskia Niño de Rivera, Cofundadora de Reinserta.

De la evidencia a la prevención primaria

Durante el foro, el doctor Nicolás Martínez y la doctora Ana Fresán, investigadores del INPRFM, explicaron que desvincular el delito sexual de la noción de patología psiquiátrica exige replantear de raíz los esquemas formativos en las familias y las escuelas. Al comprobarse que los agresores aprenden y replican pautas de dominación y sesgos validados comunitariamente, la prevención debe actuar mucho antes de que las conductas se tipifiquen en el Código Penal.

El encuentro integró la experiencia vivencial “Siéntate, tenemos que hablar” y un recorrido por la exposición “Infancias en Silencio”, convocando a los congresos estatales, dependencias de salud y fiscalías de todo el país a incorporar los datos de FADES en sus marcos regulatorios y modelos de atención temprana para frenar la reproducción de la violencia sexual en México.

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