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Sensualidad aventurera: para las altas y flacas y las chaparritas, solteras y viudas y divorciaditas

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Muchas la usamos sólo en ocasiones especiales, pero si queremos que la sensualidad sea un plato fuerte y no sólo el aderezo, el primer paso es perder el miedo y usarla a nuestro favor. La lencería también es para tí,no sólo para ellos…

Es cierto, nos gusta estar cómodas. Nada más horrible que ese momento en el que la tanga se introduce más de la cuenta mientras estás en una reunión de negocios o haciendo la presentación más importante de tu carrera. Pero hay que pensar en todas las posibilidades y permitirnos también encontrar ese justo equilibrio entre la comodidad de la vida diaria y la sensualidad que podemos llevar sutilmente debajo de la ropa. Estar preparadas para cualquier sorpresa apasionada y sobre todo, aprender a sentirnos bien con nuestra propia sensualidad, volverla cotidiana. ¿Cómo? Veamos…
CIENCIA BAJO LA ROPA
Poco antes de terminar  2014, investigadores de la Universidad de Concordia, en Montreal, comprobaron que en efecto, las prendas de vestir femeninas pueden influir en los niveles de excitación masculinos. No sería un gran descubrimiento si no fuera porque las “modelos” que usaron ropa sexy no fueron mujeres, sino hembras de rata a las que ataviaron con  hermosas y pequeñas chaquetas.
Así, tomaron a algunos roedores machos que nunca se habían apareado, y los pusieron en una jaula con estas hembras “vestidas” para la ocasión. A otros los pusieron en jaulas diferentes pero con hembras “al desnudo”. Semanas más tarde, mezclaron a las parejas de ratas para comparar los resultados del primer experimento.  
Todos los machos pudieron copular con normalidad, sin embargo, lo revelador fue que algunos de los que habían probado primero aparearse con las hembras vestidas, al hacerlo sin la ropa no pudieron terminar la cópula o lucieron mucho menos motivados para hacelo, es decir, tuvieron menos montas o más breves y con menos eyaculaciones. O sea, la ropa sí había impactado en la motivación de los roedores. Las conclusiones de los investigadores son que distintas señales somatosensoriales —como el hecho de llevar una prenda—, pueden llevar a la excitación sexual o a la inhibición en las ratas macho, en función de su experiencia. Si el macho asocia la prenda con el sexo, se mostrará más entusiasmado ante una compañera que la lleve puesta. El investigador Gonzalo R. Quintana Zunino declaró al dar a conocer estos resultados que “la lencería puede tener un efecto similar en los varones humanos”, algo parecido a lo que hacía salivar a los perros de Pávlov.

AUTOCONFIANZA
Nosotras ya teníamos claro que la lencería los excitaba, entonces ¿qué necesidad había de compararnos con ratas en chaqueta? Bueno pues al parecer este tipo de estudios sólo nos ayudan a reforzar eso que aunque parecemos saber, a veces nos negamos a utilizar a nuestro favor.
Sabemos, o al menos imaginamos, que a los hombres les gustan esos cacheteros de encaje o ese baby doll con transparencias, ni que decir de las medias y los ligueros que tanto les enloquecen. Aquí lo importante tal vez sea cambiarnos el chip. Es decir, dejar de ver a esa ropa sexy y provocativa como parte de una caracterización y volverla realmente un elemento de nuestro guardarropa, no sólo para agradar a un novio, esposo o amante, sino para disfrutarnos ante el espejo. 
Por supuesto que a tu pareja le va a encantar y ahí ya ganaste, pero lo más importante es que tú te sientas  atractiva. Es importante que te pongas la lencería para ti, porque verte guapa hará que suba la autoesima, algo que siempre es bienvenido.
Para ello es importante recordar que la ropa interior femenina, coqueta, no es sólo para cuerpos perfectos y de hecho, algo de su “magia” es que puede lograr que los cuerpos imperfectos luzcan más deseables, como bien demostró en febrero pasado la modelo Cindy Crawford cuando una foto suya ataviada con lencería pero sin Photoshop se hizo pública una semana antes de cumplir 49 años de edad. Su cuerpo sin retoque distaba mucho de “la perfección” de años atrás  en   revistas de moda, era notorio la huella de los años. Pero su respuesta fue: “Si las mujeres se trataran a sí mismas con la misma clase de amor que le dan a sus amistades, ese sería un gran regalo que podríamos darnos nosotras mismas. Lo que te hace más atractiva es la autoconfianza. Eso es lo que la gente ve”.

¿NEGADAS A LA AUTOSENSUALIDAD?
Para este artículo, realizamos una encuesta con 30 mujeres, cuyas edades van de los 30 a los 45 años, les preguntamos sobre la importancia del uso de  lencería en su vida sexual. El 65 por ciento de las mujeres encuestadas dijo saber que ésta provocaba sexualmente a sus parejas, sin embargo preferían la comodidad. Algunas incluso dijeron que de todos modos les gustaban a ellos, con o sin ropa.
Sorpresivamente, algunas de las que cuentan con un nivel más avanzado de estudios o son exitosas en sus profesiones, consideraban que el uso de la lencería era incómodo y no creyeron que tenía tanta importancia al momento de pensar en sus encuentros íntimos. Menos del 10 por ciento de las entrevistadas reconoció que no sólo usa lencería para complacer a sus parejas, sino porque hacerlo las hace sentir constantemente guapas y deseables, además de motivarlas a ser más seguras en la intimidad.
Como toda historia tiene dos puntos de vista, también  entrevistamos a la misma cantidad de hombres, en el mismo rango de edad, y sus respuestas fueron sorprendentes. El 59 por ciento afirmó que reaccionaría sexualmente más rápido, es decir, su excitación sería mayor y más intensa, si su pareja sexual usara lencería.
Sus respuestas revelaron que no sólo tiene que ver con que ellas se ven más sensuales o si específicamente algunos de sus atributos resaltan o no, sino con la forma en la que ellas saben llevar o no esas prendas. Es decir, la seguridad que impone una mujer que se viste y se prepara para la posibilidad de tener un encuentro sexual.

Reconocieron que el uso de lencería les ayuda a fomentar intimidad pues encuentran en ella una puerta abierta al juego erótico, a la fantasía que los puede tener pensando en el encuentro pasado y en la posibilidad de repetirlo. El 90 por ciento  de los encuestados se pronunciaron a favor del  uso constante de ropa íntima sensual como un detonador de excitación. Algunos incluso reconocieron que muchas veces su prisa por despojar a sus parejas se la ropa interior “de batalla” responde a que prefieren la piel desnuda antes que seguir mirando “esas bragas de algodón sin chiste” que lejos de motivarles, les apagan el fuego.

El 10 por ciento restante dijo que la lencería les gusta pues —aunque no es indispensable—, ayuda a romper la rutina, sobre todo en largas relaciones de pareja.
DE LA MODA…    A algunas mujeres nos cuesta aceptar nuestra apariencia física, pero, por ejemplo, tal vez si en lugar de usar un brassiere con relleno y una tanga que nos apriete las caderas y salte la pequeña lonjita tan temida, optamos por un body con áreas transparentes pero que resguarde imperfecciones, nos sentiremos seguras y seductoras. Pocos hombres se resistirían a los impulsos que una prenda apropiada puede provocar…

Y también influye la psicología del color. Por ejemplo, está comprobado que el color rojo aumenta el flujo sanguíneo, ¡no por nada es el color de la pasión! así que, si lo que quieres es encender su fuego, esa es tu opción.

Muchas veces elegimos la ropa negra, por que nos han dicho que con ella luciremos más delgadas y eso también lo aplicamos a la ropa interior. Tal vez sólo queremos que combine con nuestro vestido, pero si te decides por la lencería negra… ¿qué crees? debes saber que, de acuerdo a la psicología del color, es una señal de que eres una mujer sexual, gustosa de experimentar y probar cosas nuevas, les habla de una personalidad activa en la cama. En contraste, el amarillo es el color de la sinceridad y  devoción. Las mujeres que se inclinan por él buscan una  relación valiosa y el sexo tiene un significado ligado a lo emocional: ternura, amor y  atención serán los ingredientes en la intimidad. 

Aunque la psicología del color asegura que colores como el violeta y el rosa  pueden enviar mensajes de timidez y hasta prejuicios en torno a la experimentación, también lo es que muchos hombres gustan de este tono “inocente y femenino”. Curiosamente, el azul puede ser la elección de una mujer que no guste de tomar  iniciativa pero que sí tiene mucho que ofrecer, pues sus deseos y fantasías no tienen fronteras, una vez que el territorio ha sido conquistado. Un color que también resulta atractivo es el blanco. A nosotras nos resulta cómodo y a ellos les remite a evocaciones de pureza e inocencia. Puede funcionar, aunque para encuentros casuales es mejor usar colores más atrevidos y vivos.

Ahora, para aquellas que tenemos cuerpos con con curvas mayores o incluso sobrepeso, un gran aliado es el corsé, una pieza entallada que  con su firmeza nos hará ver espectaculares, y que también es una especie de “barrera” que ellos tendrán ganas de romper para llegar a conquistar el tesoro que se guarda debaj o. Si combinas con medias y ligueros, deberás llamar a los bomberos. A los hombres les encanta la provocación. Ver a una mujer desnuda les parece sexy, pero más de uno se entusiasma sobre todo por aquello que no puede ver. Por ello, cubrir partes del cuerpo puede resultar clave para llevarlo al límite.
Y… ¿SI ME LA REGALAN?
Hay  hombres a los que les gusta sorprenderse con lo que encuentran  debajo del vestido, pero otros prefieren ser ellos quienes  sorprendan y por eso regalan flores, chocolates y ¿por qué no…? también lencería. Y ellos deberían saber que para muchas mujeres  no hay nada más excitante que recibir este tipo de obsequios ¿Por qué? sólo de pensar en el tiempo que tuvieron que invertir pensando e imaginando nuestros cuerpos desnudos para elegir las prendas que nos regalarían, y todos los pensamientos que recorrieron sus mentes mientras estaban en la tienda mirando y tocando, son dignos de apreciarse. Y mejor aún, si al elegirla resulta que atinaron a nuestra talla exacta de sostén o bikini… ¡ese hombre merece una oportunidad! Es observador, detallista, imaginativo y sin duda, sensual.

PALABRAS Y… ROPA
La seducción ha estado presente en distintas culturas a través de rituales y mensajes que buscan despertar el deseo, algo como un idioma sutil y no verbal donde los gestos, las actitudes, el maquillaje, el vestuario y la utilería son elementos para enriquecer un momento y transformarlo de cotidiano a extraordinario. La lencería nos ayudará a sentirnos seguras en un ritual de seducción que puede ser inolvidable cada noche. Y si disfrutamos desde que elegimos las prendas, es probable que estemos más dispuestas a relajarnos pues mientras se acerca el momento de la intimidad, hemos podido imaginar la reacción de nuestros compañeros de alcoba.

Así, cuando elegimos nuestras prendas, podemos decidir si queremos ser femeninas y sugerentes con encajes y tonos pastel, románticas y juveniles con prendas estampadas o atrevidas, resaltando nuestro glamour. O una cosa cada vez, como todo un camaléon… Lo importante es saber elegir y sobre todo, saberlo llevar bien puesto. Aceptar y querer tu cuerpo. Por ello es importante elegir la lencería que te haga sentir cómoda, pues si algo podría echar a perder ese momento  especial, es la inseguridad. No se trata de disfrazarse para complacer al otro sino de realmente asumir un rol seductor y activo al momento de vivir nuestra sexualidad.

Si queremos contar con más elementos para el juego, una vuelta por una sex shop no nos vendría mal porque ahí podemos encontrar además de  lencería tradicional, opciones como las tangas con hilo de perlas, que bien pueden usarse como bolas chinas al momento del juego erótico; la ropa interior comestible o la que es sensible al tacto, lo que significa que al momento que alguien más la toca, produce un pequeño aumento de temperatura en la zona cubierta.
Lo importante es no limitarse y hacer de la lencería tu mejor aliada, tanto en la intimidad compartida, como en ese momento de sólo mirarte al espejo y sentirte bien con lo que miras. Las dudas no caben, si tu pareja está contigo es porque le gustas y no está analizando cada pliegue de tu cuerpo al momento de tener un encuentro sexual. Nuestros encuestados lo confirmaron: ellos piensan en el dulce que se van a comer, pero disfrutan y agradecen mucho una envoltura que los motive a que lo último que se cuele en su cama sea la prisa. 
Encaje, transparencias o brillos. lo importante es atreverse  y a aprovechar la energía que eso va a provocar dentro y fuera de las sábanas.

DOMINGO EL UNIVERSAL

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