El programa “Acompañante Resiliente” se convierte en un referente nacional al establecer lineamientos para la atención integral de niños con madres privadas de la libertad. La iniciativa busca evitar la revictimización y fortalecer el vínculo familiar.
La situación de las infancias cuyas madres están en centros penitenciarios suele quedar en un vacío institucional. Querétaro, a través del Sistema Municipal DIF y la Comisión del Sistema Penitenciario, presentó un protocolo de actuación que no tiene precedente en América Latina, alineándose con estándares internacionales como las Reglas de Bangkok.
El alcalde Felifer Macías explicó que este documento establece la ruta crítica para acompañar a niños y adolescentes en áreas como educación, salud, deporte y cultura. El enfoque de “acompañante resiliente” permite separar el proceso jurídico de la madre del desarrollo del menor, garantizando que este último no pierda sus derechos ni su potencial. El objetivo es claro: “separar sin romper y reinsertar sin olvidar”.
Estudios en la región indican que la ausencia de programas específicos para esta población vulnera el interés superior de la niñez. Al formalizar este protocolo, Querétaro garantiza que la atención no dependa de la voluntad política, sino que sea una obligación normativa. Actualmente, el programa atiende a una tercera generación de 21 madres y 34 niñas y niños, brindando certeza jurídica y apoyo psicológico especializado.
La inauguración de la tercera generación marca el inicio de una fase de evaluación para exportar este modelo a otros municipios. Se busca que el protocolo sea adoptado como ley estatal para asegurar recursos permanentes y que todas las familias en proceso de reinserción social en Querétaro cuenten con un esquema de justicia humanista.


