Las personas con hafefobia tienen pavor a tocar o ser tocadas por otros. La situación actual con medidas de distanciamiento social, necesarias para controlar la pandemia, les proporciona una gran excusa para esconder conductas y preocupaciones desproporcionadas que se asocian a este trastorno.
Abrazarse, estrechar la mano o saludar a alguien dándole un beso eran conductas habituales que han dejado de llevarse a cabo debido a la pandemia, para gran alivio de las personas con hafefobia.
“La hafefobia es un tipo de trastorno fóbico que se caracteriza por el miedo intenso e irracional ante la posibilidad de entrar en contacto físico con otra persona, es decir, tocar a alguien o que una persona pueda tocarnos”, explica Josselyn Sevilla Martínez desde el Instituto Psicológico Cláritas.
MÁS FOBIAS ESPECÍFICAS
Antes de vivir la situación sanitaria en la que nos encontramos, su prevalencia era muy baja, puesto que las fobias específicas ocupaban alrededor del 7% de las enfermedades mentales en toda Europa, según la experta.
“En la actualidad, no disponemos de datos científicos sobre la prevalencia de la hafefobia, pero los profesionales sanitarios hemos observado un gran aumento en la atención de este tipo de fobias específicas”, agrega.
La especialista afirma que la pandemia ha podido actuar como un factor desencadenante en algunos casos y como reforzador de estos trastornos en otros.
“La situación sanitaria es la excusa perfecta para que estas personas puedan escudar sus conductas raras, preocupaciones desproporcionadas o aislamiento progresivo”, destaca.
Sevilla subraya que los síntomas más evidentes de la hafefobia son “la evitación y las conductas bizarras”. De hecho, detalla que cuando una persona padece este trastorno llega a esquivar las situaciones que puedan conllevar contacto físico.
“Esta evitación tan característica va en aumento, de modo que empieza por reducir la frecuencia de actos sociales, como reuniones con familiares o amigos, y puede llegar a conductas de evitación más alarmantes como temer viajar en transporte público, no querer salir a la calle u optar por el teletrabajo para no tener que acudir presencialmente”, explica la psicóloga.
“Las conductas bizarras que acompañan a esta evitación suelen generar el rechazo de los demás y contribuyen al progresivo aislamiento de la persona con hafefobia”, puntualiza.
La psicóloga manifiesta que existen numerosas causas que pueden desencadenar o contribuir a desarrollar este trastorno. De hecho, aclara que, para padecer cualquier trastorno mental, deben confluir distintas variables.
“Cuando los psicólogos hablamos de variables de predisposición hacemos referencia a la carga biológica del individuo. Las variables situacionales se refieren a acontecimientos o situaciones que pueden contribuir a desarrollar una patología. Por último, las variables de la personalidad tienen que ver con características de cada individuo, por ejemplo, el temperamento”, expresa.
Fuente: El Sol de México


