Londres, Inglaterra. En un movimiento estratégico que refuerza su liderazgo en defensa y su rol dentro de la OTAN, el Reino Unido dio inicio a la construcción de su nuevo submarino de clase Dreadnought, considerado el más grande, potente y avanzado de su historia.
La ceremonia de “puesta de la quilla”, que marca el comienzo formal de la construcción naval, se llevó a cabo el pasado 20 de marzo en los astilleros de Barrow-in-Furness. El acto fue presidido por el primer ministro británico, Keir Starmer, quien destacó el compromiso del país con la seguridad europea y la disuasión nuclear.
Estos nuevos submarinos estarán equipados con misiles balísticos y se convertirán en el pilar de la defensa disuasiva británica. Sustituirán a la actual clase Vanguard y consolidarán la capacidad operativa de la Royal Navy frente a un contexto global cada vez más tenso, en especial ante la amenaza de una posible expansión del conflicto en Ucrania.
Una inversión histórica
Para la construcción de los cuatro submarinos de la clase Dreadnought, el gobierno británico destinó más de 7.500 millones de libras esterlinas (unos 8.900 millones de euros). Además, invirtió cerca de 1.000 millones de libras adicionales en la modernización de los astilleros donde se fabricarán estas unidades estratégicas.
Con esta decisión, el Reino Unido reafirma su papel como potencia nuclear en Europa, mientras la OTAN refuerza su estrategia ante posibles escenarios de escalada militar global.


