En el contexto actual de relocalización de cadenas de suministro, México enfrenta el desafío de transformar su política tributaria para no perder competitividad frente a otros miembros de la OCDE. Francisco Carbajal Domínguez, socio de la firma Santamarina + Steta, señala que el país posee una paradoja fiscal: tasas impositivas elevadas con niveles de recaudación críticamente bajos.
La brecha fiscal frente a la OCDE
México presenta indicadores que lo alejan del promedio de las economías desarrolladas, lo que limita su capacidad de reinversión en sectores estratégicos.
| Indicador | México | Promedio OCDE |
| Recaudación respecto al PIB | 16% – 17% | 27% – 28% |
| Tasa de imposición (ISR) | 30% | 23% – 25% |
Estímulos fiscales: Del “papel” a la realidad
Para el especialista, los beneficios fiscales por sí solos son insuficientes si no existe un acompañamiento de inversión pública en infraestructura. El objetivo es crear un sistema donde la llegada de capital extranjero detone recursos que el gobierno reinvierta en áreas críticas para la producción:
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Seguridad y conectividad: Elementos esenciales para la operación logística de las empresas.
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Energía: Requerimiento fundamental para la capacidad instalada de nuevas plantas.
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Infraestructura: La meta es que las empresas lleguen “prácticamente solo a conectarse” para operar de inmediato.
Hacia una estrategia nacional
Carbajal Domínguez propone extender estímulos, como los contemplados en el Plan México, hacia las regiones del centro y norte del país para maximizar el impacto del nearshoring. El experto advierte que, en un mercado global de compradores, México no puede carecer de preparación ni de instrumentos de inversión sólidos que garanticen la seguridad jurídica.
“Más inversiones es igual a desarrollo y el desarrollo es el mejor de los programas sociales”, afirma Carbajal, subrayando que una recaudación eficiente permite una mejor siembra de capital para el futuro del país.


