El comercio ilegal de tabaco se ha consolidado como una característica estructural y de alta resiliencia en el continente. Un riguroso estudio elaborado por la firma consultora KPMG LLP por encargo de Philip Morris Products S.A. revela que casi uno de cada tres cigarrillos consumidos en la Región de las Américas (excluyendo a Estados Unidos) es ilegal.
La cifra alcanza el 31.9% del consumo total, lo que sitúa a esta región como el foco global con la tasa de tabaquismo ilícito más alta del mundo, duplicando con creces el promedio global estimado en 15%.
Un boquete fiscal de 8,500 millones de dólares
Los alcances de esta economía paralela no regulada se extienden directo a las finanzas públicas. Según el informe, que analiza las métricas consolidadas del ejercicio de 2025 en 11 países de la región (entre ellos México, Brasil y Argentina), el volumen de contrabando ascendió a 77,000 millones de cigarrillos ilícitos.
Esta masiva evasión de controles aduaneros provocó una pérdida fiscal estimada en USD 8,500 millones de dólares en un solo año; recursos que, de acuerdo con los analistas, restan capacidad presupuestaria a los gobiernos para financiar infraestructura, educación y servicios de salud pública.
Impuestos abruptos y contrabando institucionalizado
La investigación, presentada formalmente ante el Consejo de las Américas (COA) en Washington, D.C., asocia el auge del mercado negro con políticas fiscales agresivas o prohibiciones extremas. Lejos de erradicar el hábito, los aumentos tributarios abruptos desplazan la demanda hacia redes delictivas que ofrecen alternativas económicas sin regulaciones sanitarias.
En la radiografía por países, el estudio arroja escenarios críticos en tres naciones:
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Brasil: Se mantiene como el mayor mercado ilegal en volumen de la región, sumando 41,800 millones de unidades, lo que equivale al 54% del consumo ilícito total de los mercados analizados.
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Panamá y Ecuador: Experimentan una pérdida de control territorial casi total de sus mercados legales, donde los cigarrillos de contrabando representan el 89% y el 84% del consumo nacional, respectivamente.
El dominio de los “Cigarrillos Blancos Ilícitos”
El reporte técnico destaca que el 73% del contrabando detectado responde a la categoría de “cigarrillos blancos ilícitos” (marcas producidas de forma legal en un país origen con el propósito exclusivo de ser introducidas clandestinamente a otros mercados). Esto representa cerca de 56,500 millones de unidades fluyendo por fronteras regionales.
«Informes como este invitan a las autoridades a buscar soluciones que promuevan la innovación tecnológica, la recopilación de inteligencia y la acción basada en datos… Una regulación equilibrada que permita la comercialización de nuevos productos libres de humo puede reducir indirectamente el comercio ilícito». — Marco Hannappel, presidente de PMI para América Latina y Canadá.
Frente a este complejo panorama que entrelaza la evasión fiscal con economías criminales más amplias, Philip Morris International enfatiza la urgencia de estructurar una cooperación estrecha con las agencias de control e implementar políticas públicas basadas en datos, inteligencia y marcos normativos actualizados que reconozcan las necesidades actuales de los consumidores.


