PAN cuestiona impacto ambiental del Tren México-Querétaro
El PAN en Querétaro cuestionó las medidas ambientales previstas para las obras del Tren México-Querétaro y advirtió que podría presentar denuncias si detecta incumplimientos en la remoción, conservación o compensación del arbolado afectado por el proyecto.
Luciano Quadri, secretario de Acción Ambiental del PAN estatal, pidió transparentar cuántos árboles pueden ser retirados, dónde se encuentran y cuáles serán las medidas de compensación. Los señalamientos se producen después de protestas de ambientalistas por la tala de ejemplares en la zona ferroviaria de la capital.
PAN pide transparentar árboles que serán retirados
Quadri aseguró que el partido revisó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto y encontró lo que calificó como “inconsistencias y lagunas”.
Uno de sus principales cuestionamientos se refiere al arbolado que actualmente existe dentro del derecho de vía ferroviario.
El PAN plantea que el hecho de que los ejemplares estén dentro de esa superficie no debería significar automáticamente que puedan ser retirados sin explicar el impacto ambiental específico de cada intervención.
“¿Cuántos árboles están autorizados para el derribo? Esto es sumamente importante para que sepamos dónde va a estar el impacto ambiental en Querétaro”, cuestionó Quadri.
El dirigente aseguró además que la documentación contempla alrededor de 90 hectáreas de afectación por deforestación. Esa cifra corresponde a la interpretación presentada por el PAN y requiere contrastarse con la autorización ambiental y sus condicionantes específicas antes de considerarla como superficie definitiva de tala.
Tala de un fresno encendió las protestas
La discusión ambiental adquirió mayor visibilidad después del retiro de un fresno de gran tamaño en las inmediaciones de El Tepetate.
Ambientalistas de Querétaro denunciaron que el ejemplar tenía alrededor de 80 años y cuestionaron que previamente habían recibido información de que árboles de esas características serían conservados.
Posteriormente, organizaciones ciudadanas comenzaron a marcar y georreferenciar ejemplares ubicados en el derecho de vía para documentar cuáles permanecen y cuáles pudieran ser intervenidos por las obras.
SICT dice que sólo retirará vegetación necesaria
La postura federal ha sido distinta.
Carlos García Villaseñor, responsable del Centro SICT Querétaro, señaló recientemente que las obras se desarrollan principalmente dentro de derechos de vía previamente intervenidos y que la vegetación será retirada únicamente cuando resulte necesaria para la construcción.
También aseguró que el Área Natural Protegida de Los Alcanfores no será afectada por el proyecto ferroviario.
Esto coloca en el centro de la discusión una pregunta que todavía requiere información pública más detallada: qué árboles están efectivamente autorizados para retiro y cuáles están considerados para conservación o trasplante.
PAN pide un inventario georreferenciado
Quadri planteó que las autoridades hagan público un inventario que permita conocer, árbol por árbol:
- Ubicación.
- Especie.
- Condiciones del ejemplar.
- Si será conservado.
- Si requiere poda.
- Si será trasplantado.
- Si está autorizado para retiro.
- Qué compensación corresponderá en caso de tala.
La exigencia coincide parcialmente con la de colectivos ambientalistas, que durante septiembre comenzaron a elaborar su propio registro georreferenciado del arbolado cercano a las vías.
¿Qué pasa con los 30 mil árboles de compensación?
Otro punto de controversia es la compensación ambiental.
La SICT ha señalado públicamente que el proyecto contempla más de 30 mil árboles para acciones de reforestación, trasplante o compensación en las zonas relacionadas con las obras ferroviarias.
Quadri cuestionó que no exista suficiente información pública sobre dónde serán plantados, qué especies se utilizarán y cómo se garantizará su supervivencia.
“Plantar árboles en otro lado no va a compensar los daños que están haciendo”, sostuvo.
Ambientalistas locales han formulado cuestionamientos similares y han pedido conocer las especies, ubicaciones y coordenadas de las zonas donde se realizará la compensación.
Reforestar no necesariamente sustituye un árbol adulto
El número de ejemplares plantados es sólo una parte de una estrategia de compensación.
Un árbol adulto puede proporcionar sombra, capturar carbono, regular temperatura, infiltrar agua y funcionar como hábitat de distintas especies. Una planta joven requiere años para desarrollar servicios ambientales similares y además enfrenta riesgo de mortalidad.
Por eso, para evaluar una compensación no basta con comparar el número de árboles retirados contra el número de árboles plantados.
También resulta relevante conocer especies, tamaño, supervivencia, mantenimiento, superficie recuperada y ubicación de las nuevas plantaciones.
Municipio dice que no permitirá nuevas talas sin acuerdos
La controversia también ha involucrado al Gobierno municipal de Querétaro.
El alcalde Felifer Macías declaró el 10 de septiembre que el Municipio no permitiría el retiro de árboles relacionado con los trabajos en la zona de Invierno mientras no existieran acuerdos con las autoridades federales.
Macías aseguró que cualquier intervención debe cumplir con la normatividad correspondiente y realizarse mediante coordinación entre Federación, estado y municipio.
Días antes, autoridades federales habían señalado que Sedena solicitó autorización municipal para intervenir seis árboles en esa zona.
La diferencia entre ambas declaraciones hace especialmente relevante conocer los permisos concretos emitidos y las condiciones bajo las cuales puede intervenirse cada ejemplar.
PAN advierte posibles denuncias ambientales
Quadri adelantó que Acción Nacional dará seguimiento a las intervenciones realizadas durante la construcción.
“Hay que formular denuncias ambientales, y lo haremos si notamos que no se está haciendo lo correcto”, afirmó.
Por ahora, se trata de una advertencia política y no de una denuncia ya presentada por los hechos descritos en esta conferencia.
Cualquier eventual procedimiento tendría que sustentarse en las autorizaciones ambientales aplicables y demostrar qué condicionante o disposición habría sido incumplida.
PAN también cuestiona tecnología de los trenes
El secretario de Acción Ambiental cuestionó además que las unidades previstas para el proyecto utilicen diésel.
“Si el gobierno federal presenta al Tren México-Querétaro como una política de movilidad sustentable a largo plazo, ¿por qué están planeando comprar trenes de diésel?”, preguntó.
Quadri planteó que una alternativa habría sido electrificar la infraestructura y utilizar trenes eléctricos.
Sin embargo, para evaluar este señalamiento será necesario conocer las especificaciones definitivas del material rodante contratado, su sistema de propulsión, consumo energético y emisiones.
La información oficial disponible sobre el proyecto confirma que el Tren México-Querétaro forma parte de la estrategia federal para recuperar el transporte ferroviario de pasajeros y que su puesta en operación está prevista para 2027.
Críticas se extienden a Tren Maya y Dos Bocas
Durante la conferencia, Quadri también cuestionó el impacto ambiental de otras políticas y proyectos federales, entre ellos el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y Sembrando Vida.
Sus señalamientos sobre estas obras forman parte de la posición política del PAN y no constituyen por sí mismos conclusiones de autoridades ambientales sobre esos proyectos.
En el caso del Tren México-Querétaro, el debate inmediato puede resolverse con información mucho más concreta.
La clave está en conocer árbol por árbol
Más allá de la confrontación entre PAN y el Gobierno federal, las preguntas pueden reducirse a información verificable:
¿Cuántos árboles serán retirados, cuáles son, dónde están y cómo será compensada cada afectación?
La SICT ha reconocido que habrá remoción de vegetación cuando sea necesaria y ha hablado de una compensación superior a 30 mil ejemplares. Ambientalistas y ahora el PAN consideran insuficiente la información disponible sobre cómo se ejecutará.
La publicación de un inventario georreferenciado del arbolado, las autorizaciones correspondientes y un programa de compensación con ubicación, especies y metas de supervivencia permitiría comprobar durante la obra si los compromisos ambientales realmente se cumplen.
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