La inclusión laboral y el desarrollo de las mujeres en el ecosistema corporativo ha transitado de ser una agenda exclusiva de justicia social a consolidarse como una estrategia financiera indispensable. Durante la quinta edición del encuentro “Empresaria a Empresaria”, organizado por el Centro de Competitividad de México (CCMX) —brazo operativo del Consejo Mexicano de Negocios (CMN)—, especialistas analizaron las barreras estructurales que limitan el escalamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) dirigidas por mujeres en el país.
El panorama de la informalidad y los retos estructurales
Actualmente, una de cada tres Mipymes en México está liderada por una mujer, lo que representa un universo de 6.2 millones de mujeres dueñas de negocios. Sin embargo, la salud financiera y la capacidad de internacionalización de estas unidades económicas se encuentra bajo una severa restricción estructural: solo el 17% de ellas opera dentro de la economía formal.
Este rezago del 83% en la informalidad responde a cuatro factores críticos que el sector privado busca subsanar:
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Falta de inclusión financiera: Barreras sistemáticas para acceder a líneas de crédito competitivas y financiamiento bancario de gran escala.
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Sobrecarga de cuidados: Distribución inequitativa y cargas excesivas en las tareas del hogar y de asistencia familiar no remunerada.
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Restricciones regulatorias: Trámites burocráticos e institucionales complejos que desalientan la transición hacia la formalidad fiscal.
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Aislamiento comercial: Carencia de canales institucionales de distribución y redes de proveeduría corporativa.
El dividendo de la equidad: Retornos de hasta 20%
El costo de oportunidad para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional es considerable. De acuerdo con datos consolidados expuestos por los organismos del sector privado, la incorporación de perfiles femeninos en puestos de alta dirección y consejos de administración incrementa la resiliencia y resguarda los márgenes operativos de los corporativos.
Específicamente, la integración del liderazgo femenino en la toma de decisiones estratégicas se traduce en un incremento de entre el 5% y el 20% en la productividad y los beneficios netos de las corporaciones, variando según el sector industrial y el grado de penetración de las políticas de inclusión.
“México cuenta con una gran oportunidad de elevar la participación laboral femenina a estándares internacionales. Promover la participación de las mujeres en los negocios, más allá de ser un tema de equidad y justicia, es una estrategia para fortalecer la competitividad y el crecimiento sostenible”. — Ana M. Aguilar, Directora Ejeciva del Consejo Mexicano de Negocios (CMN).
Profesionalización y redes de proveeduría
Para revertir los índices de informalidad, la iniciativa Empresaria a Empresaria 2026 reunió a más de 180 fundadoras de diversos estados de la República bajo una metodología orientada a la aceleración empresarial. El programa opera mediante un esquema de mentoría y acompañamiento de alta dirección, dotando a las participantes de herramientas digitales en materia de gobernanza, finanzas corporativas e ingeniería de procesos.
El pilar central del proyecto radica en la construcción de redes de colaboración y cadenas de valor. El foro fungió como un enlace directo para insertar a estas empresarias en el padrón de proveedores de consorcios globales que respaldan la iniciativa (como Grupo Desc, GEPP, Kimberly-Clark de México, Natura y Mars, entre otros), demostrando que la vinculación comercial con el sector formal es la vía más rápida para dinamizar el crecimiento económico sostenible del país.


