De defensor ciudadano a delincuente sentenciado: el caso que sacude a Benito Juárez.
De vocero a acusado
Rodrigo Antonio Muñoz Dromundo, ex precandidato de Morena, fue condenado a 5 años, 1 mes y 26 días de prisión. El juez Pablo Picazo Fosado emitió la sentencia el 9 de abril de 2025.
Durante años, Muñoz se presentó como defensor de los vecinos del complejo City Towers en Benito Juárez. Además, denunció públicamente al llamado Cártel Inmobiliario. Sin embargo, detrás de esa imagen se escondía una estrategia personal para apropiarse de acciones empresariales.
Manipuló el sistema judicial
Muñoz Dromundo intentó despojar a su exsocio, Héctor Rubén Alcántara Nava, de su participación en una empresa. Para lograrlo, elaboró una acusación falsa de extorsión.
Según el expediente UGJTE01/1277/2024, los abogados de Muñoz ofrecieron detener el proceso judicial si Alcántara firmaba el traspaso de un local, de permisos y licencias, además de entregar un millón de pesos.
Este intento de chantaje quedó documentado en la sentencia y fue clave para la condena.

Fabricó una trampa legal
Con ayuda de su hermano, Luis Gonzalo Muñoz Dromundo, Rodrigo organizó una cita para entregar un pago simulado de $250,000 pesos. Aunque citaron a Alcántara, quien acudió fue su chofer, Isaac Herrera Macorra.
La policía lo arrestó en el lugar y lo acusó de extorsión. El proceso mantuvo al chofer en prisión durante más de 10 meses. Sin embargo, las pruebas demostraron que todo fue un montaje.
Cayó su narrativa pública
Durante años, Muñoz denunció obras presuntamente ilegales en City Towers. No obstante, dictámenes oficiales comprobaron que los propios vecinos realizaron las modificaciones. Por esta razón, las autoridades desecharon su caso.
En 2023, más de 250 condóminos firmaron un deslinde público. Lo acusaron de aprovechar su imagen como vocero para obtener beneficios personales, además de afectar el valor de sus propiedades hasta en un 20%.
Una condena con mensaje claro
El caso de Rodrigo Muñoz muestra una nueva modalidad de corrupción: usar el sistema penal para resolver conflictos empresariales y robar acciones.
Aunque se presentó como víctima, en realidad diseñó una estrategia para castigar a su exsocio. Ahora, con la sentencia en firme, su papel cambió: de denunciante pasó a ser un delincuente sentenciado.



