La miel es un producto natural que forman las abejas a partir del néctar que extraen de las flores. Tal y como lo expone una revisión divulgada en Pharmacognosy Research, es una fuente significativa de carbohidratos (entre un 95 % y 97 % de su composición), además de proteínas, vitaminas, aminoácidos, minerales y ácidos orgánicos.
Sumado a esto, es un ingrediente ampliamente investigado por sus propiedades medicinales. En concreto, parece tener actividad antimicrobiana, antiviral, antifúngica, antioxidante, antiinflamatoria y antitumoral. Y aunque los estudios siguen en curso, se considera un buen complemento a la hora de abordar enfermedades respiratorias.
En lo que a la tos se refiere, una revisión de estudios compartida en Cochrane Systematic Reviews llegó a la conclusión de que el consumo de miel coadyuva a reducir este síntoma en mayor medida que la difenhidramina y el placebo. Además, todo apunta a que también disminuye su duración y su severidad.
Por su parte, un estudio revelado en Allergologia et Immunopathologia informó un 80 % de éxito terapéutico entre los niños que consumieron una mezcla de miel con leche para calmar la tos. Resultados similares se informaron en una revisión de 2016, que determinó que este endulzante disminuye la gravedad y la frecuencia de la tos y mejora la calidad del sueño sin causar efectos secundarios.
fuente: mejorconsalud



