Nueva Ley y la CURP con Datos Biométricos
El Senado mexicano ha aprobado una nueva ley. Su objetivo principal es “eliminar trámites burocráticos”. Sin embargo, esta legislación trae consigo cambios significativos. Por un lado, se impondrá una nueva CURP con datos biométricos. Por otro, se lanzará la plataforma Llave MX para gestiones virtuales. Estas herramientas buscan modernizar los procesos administrativos.
A pesar de los beneficios prometidos, la aprobación ha generado importantes preocupaciones. Estas giran en torno a la privacidad y seguridad de los datos personales. La ley propone la recolección de datos biométricos. Sin embargo, no especifica un control judicial claro sobre esta información. Tampoco establece una supervisión independiente. Además, la oposición cuestiona la falta de contrapesos reales. Esto ha llevado a un debate sobre quién cuidará estos datos. “¿Quién va a cuidar tus datos si el Estado es juez y parte?”, fue una pregunta clave planteada por la oposición. La implementación de la CURP con datos biométricos es un tema central de esta discusión.
Riesgos y Cuestionamientos de la Oposición
La introducción de una CURP con datos biométricos representa un avance tecnológico. Sin embargo, trae consigo desafíos significativos en materia de protección de la información. La preocupación principal radica en la ausencia de un control judicial explícito. Tampoco existe una supervisión independiente robusta. Estas carencias podrían dejar a los ciudadanos vulnerables. Sus datos más sensibles estarían en manos del Estado sin los mecanismos adecuados de protección.
La plataforma Llave MX, diseñada para gestiones virtuales, también forma parte de este paquete. Aunque busca simplificar trámites burocráticos, su funcionamiento se vincula estrechamente con la nueva CURP. La oposición ha sido enfática en su cuestionamiento. Argumentan que si el Estado es quien recolecta, usa y, a la vez, se erige como garante de los datos, no existe un contrapeso real. Esto podría abrir la puerta a un uso discrecional de la información. Por lo tanto, la discusión sobre la seguridad y el manejo de los datos personales sigue siendo un punto crítico en la agenda política.


