Industria digital pide evitar prohibición total de celulares en escuelas
La Asociación Mexicana de Internet (AIMX) pidió que la futura regulación del uso de celulares y otros dispositivos digitales en las escuelas mexicanas distinga entre entretenimiento, actividades educativas y herramientas de trabajo de los docentes.
El posicionamiento surge mientras la Secretaría de Educación Pública prepara un acuerdo nacional sobre el acceso y uso de celulares y pantallas en los planteles, después de consultar a docentes y autoridades educativas de todo el país.
La AIMX plantea que una regulación debería establecer restricciones diferenciadas por edad, involucrar a madres y padres de familia y fortalecer la alfabetización digital, en lugar de aplicar una prohibición absoluta de los dispositivos.
¿La SEP quiere prohibir los celulares en las escuelas?
Hasta ahora, la SEP no ha anunciado una prohibición nacional definitiva.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó el 3 de septiembre que la dependencia trabaja con autoridades educativas de las 32 entidades para construir un acuerdo nacional que determine las reglas de acceso y uso de celulares y pantallas dentro de las escuelas.
Previamente, la presidenta Claudia Sheinbaum había anunciado una consulta a más de un millón de docentes de educación básica para conocer su opinión sobre cómo regular estos dispositivos.
La SEP también ha señalado que el debate debe ir más allá de simplemente retirar teléfonos de las aulas y considerar el impacto de las plataformas digitales, algoritmos y redes sociales sobre niñas, niños y adolescentes.
Por ello, el debate actual no es todavía entre “celulares permitidos” y “celulares prohibidos”, sino sobre qué usos deberían permitirse, en qué edades y bajo qué condiciones.
AIMX pide diferenciar entre uso recreativo y educativo
La Asociación Mexicana de Internet considera que una eventual regulación debería distinguir claramente el teléfono utilizado para entretenimiento del dispositivo empleado como herramienta pedagógica.
Entre los argumentos de la organización está que celulares, tabletas y computadoras pueden utilizarse para:
- Consultar información.
- Realizar investigaciones.
- Acceder a plataformas educativas.
- Utilizar herramientas de inteligencia artificial.
- Mantener comunicación entre docentes, directivos y familias.
La asociación también rechaza que una eventual restricción sea aplicada de la misma manera a estudiantes y profesores.
Enrique Ortega, vicepresidente de Educación y Cultura de AIMX, sostuvo que limitar de manera absoluta los dispositivos del personal docente podría afectar actividades pedagógicas y administrativas.
¿Qué propone la industria digital?
La AIMX plantea tres componentes principales para una futura regulación.
El primero es la responsabilidad desde el hogar, con madres, padres y tutores estableciendo límites sobre tiempo de pantalla, contenidos y comportamiento en internet.
El segundo es la gradualidad por edades.
La organización propone restricciones mayores durante los primeros niveles educativos y un uso progresivamente más guiado de las herramientas digitales conforme avanzan los estudiantes.
Finalmente, plantea fortalecer la alfabetización digital, incluyendo pensamiento crítico, ciberseguridad, ciudadanía digital, privacidad y uso responsable de inteligencia artificial.
La organización considera que retirar los dispositivos sin enseñar a utilizarlos responsablemente únicamente trasladaría el problema fuera de la escuela.
¿Qué dice la evidencia sobre los celulares en clase?
Existe evidencia de que el uso de teléfonos puede convertirse en una fuente importante de distracción dentro de los salones.
UNESCO ha señalado que incluso la presencia de un teléfono y sus notificaciones puede afectar la atención y que la utilización excesiva de tecnología puede relacionarse negativamente con el desempeño académico.
En marzo de 2026, UNESCO reportó que 114 sistemas educativos, equivalentes a alrededor de 58% de los países monitoreados, ya tenían algún tipo de prohibición nacional sobre teléfonos móviles en las escuelas.
Sin embargo, la misma organización advierte que la tecnología puede tener beneficios educativos cuando responde a una necesidad pedagógica concreta y está integrada adecuadamente al proceso de enseñanza.
Ese matiz es central en la discusión.
¿Las pantallas provocan daños irreversibles?
El comunicado de AIMX sostiene que la exposición excesiva puede causar “daños irreversibles” en procesos de aprendizaje y salud mental.
La evidencia disponible permite una conclusión más prudente.
Revisiones científicas han encontrado asociaciones entre un mayor tiempo frente a pantallas y problemas como síntomas depresivos, menor calidad de vida, trastornos del sueño, inatención y algunos resultados cognitivos y académicos menos favorables.
Pero la fortaleza de la evidencia varía considerablemente según el efecto analizado y muchos estudios son observacionales, lo que dificulta establecer una relación directa de causa y efecto.
Una revisión europea publicada en 2026 también concluyó que la exposición temprana y prolongada está asociada con distintos resultados cognitivos, físicos y socioemocionales adversos y recomienda límites adecuados a cada edad, sin sostener que todo uso de pantallas genere necesariamente consecuencias irreversibles.
Por ello, periodísticamente resulta más preciso hablar de riesgos asociados al uso excesivo o inadecuado.
El mundo ya está limitando los teléfonos en las escuelas
México no es el único país que debate este tema.
La regulación de celulares en las escuelas se ha acelerado internacionalmente durante los últimos tres años.
UNESCO reportó que la proporción de sistemas educativos con restricciones nacionales pasó de menos de una cuarta parte en 2023 a 58% en marzo de 2026.
Las políticas, sin embargo, son distintas entre países.
Algunas prohíben el teléfono durante toda la jornada escolar, mientras otras permiten excepciones por razones pedagógicas, médicas o de accesibilidad.
El punto central es que regular un dispositivo no necesariamente significa eliminar la tecnología de la educación.
México tendrá que decidir qué celular quiere dentro del aula
El debate que enfrenta ahora la SEP es más complejo que decidir dónde guardar los teléfonos durante una clase.
La discusión deberá responder preguntas concretas:
¿A qué edades debería restringirse su uso?
¿Puede un maestro pedir a sus alumnos utilizar un celular para una actividad académica?
¿Qué sucede con estudiantes que requieren tecnología por razones médicas o de accesibilidad?
¿Cómo se regula el uso de inteligencia artificial?
¿Quién debe enseñar ciudadanía digital?
¿Y qué responsabilidad corresponde a las familias fuera del horario escolar?
La posición de AIMX representa la visión de una organización vinculada con la industria digital y debe entenderse desde ese contexto.
La decisión final corresponderá a las autoridades educativas.
El desafío será encontrar un equilibrio entre dos objetivos que no necesariamente son incompatibles: reducir la distracción y los riesgos asociados al uso excesivo de dispositivos, sin renunciar a las posibilidades educativas de la tecnología.


