Cuando la planta de carne Smithfield cerró indefinidamente durante el fin de semana, tras un informe estatal de Dakota del Sur que reveló que más de 200 trabajadores contrajeron Covid-19, Kenneth Sullivan, el CEO de la compañía dio la voz de alarma.
“El cierre de esta instalación, combinado con una creciente lista de otras plantas de proteínas que se han cerrado en nuestra industria, está empujando a nuestro país cerca del límite peligroso en términos de suministro de carne. Es imposible mantener nuestras tiendas de abarrotes abastecidas si nuestras plantas no están funcionando”, anunció Sullivan en un comunicado.
El cierre de esa planta representa el 5% del suministro de carne de cerdo de Estados Unidos, posteriormente siguió la clausura temporal de una fábrica de Cargill en Pensilvania y la industria JBS de carne de res, ubicada en Colorado.
A las preocupaciones de la población se suman los defensores de los trabajadores que advierten que lo peor del coronavitus está por venir, citando a los cientos de empleados de alimentos esenciales en todo el país que se han contagiado y no pueden laborar a causa del nuevo virus.
“El peligro seguirá creciendo”, dijo Marc Perrone, presidente internacional de United Food and Commercial Workers. (El mayor sindicato de alimentos y minoristas de EU)
¿Será factible una escasez generalizada de carne en Estados Unidos? Probablemente no.
“Habrá periodos de interrupción del suministro como este y acciones correctivas asociadas, sin embargo estoy agradecido de que nuestro sistema alimentario sea tan diverso”, dice Robert Brown, cofundador de Encore Consumer Capital, firma de capital privado.
fuente: forbes


