Regreso a clases: hábitos de alimentación que también se aprenden en casa
El regreso a clases no solamente implica retomar horarios, tareas y actividades escolares. También puede convertirse en una oportunidad para fortalecer en niñas y niños hábitos relacionados con la alimentación, la autonomía y la elección de alimentos durante el día.
Las recomendaciones actuales de salud pública en México promueven una alimentación variada, suficiente y basada principalmente en alimentos naturales o mínimamente procesados, además de agua simple y preparaciones adecuadas para cada etapa de crecimiento.
¿Qué deben comer los niños durante la etapa escolar?
No existe un alimento único capaz de cubrir todas las necesidades nutricionales de un niño.
Por eso, más que concentrarse exclusivamente en un producto, las familias pueden buscar combinaciones que incluyan distintos grupos de alimentos y se adapten a la edad, actividad física, contexto familiar y necesidades individuales.
Las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana buscan precisamente orientar a niñas, niños, adolescentes y adultos hacia patrones de alimentación más equilibrados y sostenibles.
Los lácteos pueden formar parte de una alimentación variada
La leche, el yogurt natural y algunos quesos pueden aportar nutrientes como proteína y calcio, por lo que pueden incorporarse a la alimentación infantil cuando son adecuados para cada persona.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recopila en su informe Milk and Dairy Products in Human Nutrition recomendaciones alimentarias de distintos países.
Por ejemplo, la guía de Nueva Zelanda citada por la FAO contempla para niñas y niños de entre 2 y 12 años alrededor de 500 mililitros de leche o entre dos y tres porciones de lácteos al día, considerando 250 mililitros de leche como una porción.
Estas cantidades corresponden a recomendaciones de ese país y no deben trasladarse automáticamente a todos los niños mexicanos.
México prioriza variedad y alimentos mínimamente procesados
Las recomendaciones mexicanas actuales colocan el énfasis en la calidad global de la alimentación.
Los lineamientos para las escuelas establecen que los alimentos ofrecidos a estudiantes deben privilegiar ingredientes naturales o mínimamente procesados, locales o regionales y restringen productos con sellos de advertencia dentro de los planteles escolares.
Por ello, un refrigerio saludable no depende solamente de incluir leche, yogurt o queso.
Puede construirse, por ejemplo, combinando:
- Frutas frescas.
- Verduras.
- Cereales integrales.
- Leguminosas.
- Semillas.
- Fuentes adecuadas de proteína.
- Agua simple.
- Lácteos, cuando formen parte de la alimentación familiar y sean apropiados para el niño.
El objetivo es evitar que el lunch escolar se convierta todos los días en una combinación de productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos con poco valor nutricional.
¿Cómo construir hábitos de alimentación desde casa?
Los hábitos se forman más fácilmente cuando las decisiones saludables se integran a la rutina diaria y no se presentan únicamente como una obligación.
Durante el regreso a clases, algunas acciones sencillas pueden ayudar:
- Mantener horarios relativamente constantes para desayunos y comidas.
- Involucrar a niñas y niños en la elección o preparación de algunos alimentos.
- Ofrecer diferentes frutas, verduras y preparaciones.
- Evitar utilizar alimentos como premio o castigo.
- Priorizar agua simple como bebida habitual.
- Variar los refrigerios para evitar monotonía.
- Procurar que los alimentos disponibles en casa faciliten decisiones saludables.
La Secretaría de Salud destaca que las nuevas guías alimentarias están dirigidas especialmente a niñas, niños en edad escolar y adolescentes precisamente porque esta etapa es importante para consolidar comportamientos que pueden mantenerse durante la vida adulta.
¿Qué papel puede tener la leche?
Dentro de ese contexto, la leche puede ser una de las opciones disponibles.
Alpura señala, por ejemplo, que una porción de 240 mililitros de su leche Clásica aporta 7.5 gramos de proteína y 264 miligramos de calcio, además de vitaminas A y D adicionadas, de acuerdo con la información nutrimental proporcionada por la propia compañía.
Se trata de datos específicos del producto y no de una recomendación general de consumo.
Además, existen personas con intolerancia a la lactosa, alergia a la proteína de leche o patrones de alimentación que requieren otras fuentes de nutrientes, por lo que las necesidades pueden variar.
El lunch no tiene que ser complicado
Uno de los retos del regreso a clases es encontrar opciones prácticas que las niñas y niños realmente consuman.
La alimentación escolar puede construirse a partir de preparaciones sencillas y familiares, sin necesidad de recurrir diariamente a productos empaquetados.
El Gobierno de México y organismos como UNICEF han publicado recetarios orientados a ofrecer alternativas saludables para desayunos y refrigerios escolares, con énfasis en alimentos accesibles y preparaciones equilibradas.
El hábito importa más que un producto
El regreso a clases puede servir para recuperar rutinas, pero también para observar qué están comiendo los niños durante las horas que pasan fuera de casa.
Más que buscar un alimento “perfecto”, la recomendación es construir una alimentación diversa y sostenible en el tiempo.
Los lácteos pueden formar parte de esa estrategia, pero el aprendizaje más importante está en enseñar a niñas y niños a reconocer diferentes alimentos, probar nuevas combinaciones y desarrollar una relación equilibrada con lo que comen.
La formación de hábitos no ocurre en un solo desayuno ni en un lunch escolar: se construye con las decisiones que se repiten todos los días dentro y fuera del salón de clases.


