Tolimán, Qro. – El alcalde Alejo Sánchez enfrenta hoy uno de los retos más complejos de su administración: la crisis del agua potable en plena temporada de estiaje. A pesar de que durante su campaña prometió resolver este problema en todas las comunidades, la realidad ha demostrado que la situación es mucho más complicada de lo que parecía.
En aquellos días como candidato, Alejo aseguraba que sí había agua suficiente, pero que la Comisión Estatal de Aguas (CEA) se negaba a distribuirla. Incluso llegó a agitar a los vecinos de San Pablo, promoviendo el cierre del pozo de agua potable de la delegación para “evitar que se la robaran”, según sus palabras.
Hoy, ya como presidente municipal, pide apoyo urgente y clama por soluciones que permitan liberar el suministro del vital líquido. Las imágenes del edil suplicando respaldo contrastan con la seguridad con la que antes afirmaba tener la solución en sus manos.
El panorama actual deja en evidencia una falta de planeación y desconocimiento técnico del gobierno municipal de Tolimán, lo que agrava el impacto de la sequía y genera preocupación entre los habitantes que enfrentan el desabasto día a día.


